
Traicionar el linaje familiar, tiene un precio
Los sistemas familiares, las familias para evolucionar han creado, dogmas, formas de hacer las cosas, donde unos y otros se han implicado sistémicamente en sus relaciones, esto quiere decir un sistema familiar ha aprendido de otro y así sucesivamente.
Muchas verdades funcionaron en torno a las comunidades y los integrantes de cada sistema familiar terminaron desempañando funciones que la familia requería para poder avanzar hacia sus propósitos.
Con la expansión, el crecimiento de las familias, se consolidaron ciertos estilos de vida, creencias, historias que se repitieron secuencialmente, porque aparentemente funcionaban, brindaban cierta seguridad y protección para los clanes.
Sin embargo llegaron nuevos integrantes a las familias con creencias diferentes que chocaban con las anteriores, encontrando las antiguas creencias como rígidas y monótonas, queriendo hacer cosas diferentes.
Querer cambiar las creencias, emociones y experiencias que vienen de un linaje, una cultura, una sociedad, un país, las implicaciones sistémicas de una generación, lo vivido por cada persona en la vida, sus relaciones, vivencias, familia en general, conlleva a pagar un precio muy alto; porque esto implica desestabilizar muchas estructuras sociales.
El EGO siempre ha buscado la zona de confort, controlar y mantener estructuras que incluso a veces no funcionan, máscaras aparentes que mantienen una supuesta seguridad.
Por ejemplo si una familia ha mantenido durante años la creencia, de que los hijos deben casarse antes de cierta edad, seguramente la familia buscara afanosamente hacer cumplir esta ley, incluso aun cuando la persona no desee casarse aún, o no ame a nadie. Esta transgresión de la voluntad de alguien generará caos en el sistema familiar posteriormente, lo que en el tiempo se verá reflejado con sufrimientos en las relaciones de parejas, en las futuras generaciones.
Seguramente las generaciones futuras que quizás no conozcan algunas leyes ocultas que se forjaron en generaciones anteriores, querrán hacer cosas diferentes y no podrán hacerlo tan fácilmente, preguntándose una y mil veces porque ciertos eventos se siguen produciendo en sus vidas, sin razón una aparente.
Quererlo cambiar a veces puede llevar a pagar un precio muy alto, por la aparente traición al sistema familiar.
En este proceso de crecimiento se forjaron potenciales, talentos, experiencias de empoderamiento y fuerza, algunos tenían mas tendencia hacia la dirección de los clanes, otros hacia labores domésticas, otros a lo estético, cultural, hacia lo guerrero, la salud, la comunidad entre otras.
Los que aparentemente tenían más fuerza, quisieron dominar y seguir manteniendo sus antiguas formas de hacer las cosas, por ello quienes se revelaban a lo antiguo, a lo aparentemente conocido pagaron muchas veces sus traiciones, cargando deudas con destierro, separación, disolución, expropiaciones, robos, atropellos, muertes violentas entre otras.
Muchas personas en torno a la rigidez de las creencias, normas, dogmas, sacrificaron sus vidas, otros vivieron duelos profundos, que no lograron cerrar en su corazón.
Estas formas acertadas o inequívocas de construir comunidades se siguen repitiendo durante generaciones.
Estas comunidades, sistemas familiares crearon tanta fuerza, que se creyó que lo que se legislaba al interior del sistema familiar eran verdades absolutas. El ego asumió que era quien tenía el poder para crear y dirigir procesos sin reconocer la fuerza de cada persona.
Es importante entender que cada persona define lo que quiere, sus personajes, sus deseos, sus proyectos y no al revés.
Las familias, comunidades han querido crecer a costa de la manipulación, la anulación de quienes pertenecen al clan.
De allí surgen tres papeles importantes: Las víctimas, victimarios y los salvadores. Personajes en los que nos hemos agrupado en infinitas máscaras, formas de mostrarnos al mundo, en cierta forma mecanismos de defensa que ocultaron nuestro verdadero poder, pero que a la vez nos protegieron entre unos y otros.
Para poder liberar el Ego, es importante también reconocer su poder, lo que ha brindado y construido a lo largo de muchas generaciones. Aunque suele resultar doloroso ver que muchas familias crecieron y evolucionaron con los episodios muy fuertes, es necesario observar, honrar y agradecer estas situaciones que no fueron fáciles.
Muchas familias conquistaron nuevas tierras a costa de la destrucción de otras, algunos murieron para que otros vivieran, unos perdieron y otros ganaron, hubo familias cuyo sustento económico se ha basado en actividades que no eran aprobadas por la sociedad y esto costó un precio: el rechazo y la exclusión.
Las formas de construir comunidades brindó alegrías, conquistas, pero también mucho dolor, pérdidas y enfermedades. Sin embargo lo que aparentemente llamamos pérdidas y enfermedades, no eran más que las resistencias y el miedo al cambio.
Al ego le cuesta transformar, cambiar, porque se ha creído dueño del poder absoluto. La vida necesita seguir expandiéndose, creciendo, evolucionando.
Te invito a realizarte una constelación familiar, financiera u organizacional. Si tienes miedo, sentimientos de auto-rechazo, fracaso, es hora de que te liberes amorosamente del sistema familiar.
Si tienes problemas en tu empresa, en tu organización, revisa que pasó en tus antepasados que afectan la seguridad financiera y organizacional de tu empresa.
Las Constelaciones Familiares y Financieras te ayudan a identificar aquellas lealtades que ya no funcionan y con las cuales frenas muchos procesos o no atares lo que deseas. A través de la Constelación Familiar o Financiera podrás ver a través de las terapia y la entrevista, cuales fueron aquellas leyes inconscientes que el sistema familiar protegió y que no has podido cambiar.
Constelaciones familiares, financieras y organizacionales, una forma de avanzar y evolucionar a una consciencia de mayor prosperidad, éxito y felicidad.
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